Todo el mundo sabe que a un buen taraexpertiano siempre le complace escuchar una agradable historieta, una leyenda, acontecidos…, nuestro afán de exploración física de lugares se complementa con un afán de origen más psíquico… quizá taril en ocasiones, quizá cultural en otras,… pero siempre buscando, siempre aprendiendo y por supuesto, siempre jodiendo.
Iniciamos una serie de artículos que esperamos sean de vuestro agrado, intentaremos entretener al personal contando a nuestro estilo, las vivencias, hazañas, viajes,… etc, de los grandes exploradores de la historia o por lo menos, los que a nuestro entender, serían unos buenos taraexpertianos en la actualidad.
Ruy González de Clavijo.
Pues resulta que ayer Domingo, el Kasko y el que suscribe (Txino) decidieron hacer algo poco común en las actividades que han marcado sus fines de semana desde hace 20 años: cambiaron resaca mortal por pateo turístico-cultural en la zona centro de Madrid. Aprovechando la multitud de conocimientos del Txino acerca del Madrid antiguo, y sobretodo, de sus tabernas, se plantaron en Sol a las 11 de la mañana. Su intención primaria era la de ludopatizar un billete de lotería de Dña. Manolita, pero una cola enorme y aburrida les hizo desistir y encaminarse hacia la Plaza Mayor que es dónde el Txino suele iniciar sus rutas históricas de esa zona.
Patearon desde allí por Puerta Cerrada, las Cavas, la Plaza de la Paja, la plaza del Alamillo… en fin… no vamos a enumerar los puntos de la ruta secreta del Txino que para algo es secreta (y le encanta hacerla con cualquiera sin dilación ya que es su excusa perfecta para hincharse de cañas y tapas castizas), pero si complementamos ese pateo, con la entrada a varias iglesias, la exposición de los orígenes de Madrid, la exposición de Delacroix (de la que salieron huyendo sólo habiendo visto los grabados debido a un empeoramiento cerebral repentino de ambos provocado por una ballena blanca de nombre Moby Dick), un total de 11 botellines, un total de bakalao rebozao, torreznos (exkis), callos, caracoles, mejillones, patatas ali-oli, carne en salsa, lacón, más torreznos (duros), más lacón, ventresca y croquetas, la casa donde está enterrado Cervantes, pateo paralelo al Botánico… y algún kilómetro más, pues hacen un palizón en toda regla, y palizón exki por cierto. Adjuntamos algunas fotos de la exploración:





Bueno, pues en la misma Plaza de la Paja, está situada la casa dónde vivió González de Clavijo (en la foto está la placa conmemorativa), uno de los primeros madrileños ilustres y un gran explorador. Se desconoce la fecha en que nació, y era el camarero de Enrique III. Como buen barman y a base de buenos copazos se ganó la confianza del rey, tanto, que lo envió a la corte de Tamerlán a establecer una embajada. ¿Y quién coño era Tamerlán? Pues un rey turco-mongol, bastante cabrón por cierto ya que cuando destronó al sultán otomano Bayaceto, lo metió en una jaula que usaba para subirse al caballo… vamos que lo pisaba a diario. Enrique III lo quería de aliado contra los turcos.

El caso es que Clavijo fue enviado como embajador a Samarcanda, la ciudad de la corte de Tamerlán, el viaje duró 3 putos años, salió de Cádiz, del puerto de Santa María en Mayo de 1403, pasó por Málaga, Cartagena, Formentera y Mallorca. En el mes de Julio cerca de Stromboli, fueron sorprendidos por una tormenta y pudieron observar el fenomeno metereológico de la “Luces de San Telmo”, bolas luminiscentes que aparecen en lo alto de los mástiles al final de las tormentas, y que eran señal de buen augurio… sí, en efecto era un buen taraexpertiano… en ocasiones, veía cosas…
Van a Rodas, Constantinopla, cruzan el Mar Negro, desembarcan en Trebisonda y cruzan por Armenia, Persia y Turquestán hasta llegar a Samarcanda, a donde llegaron dieciséis meses después en Septiembre de 1.404. Permanecieron cerca de tres meses en la corte, donde fueron invitados a un sinfín de fiestas y celebraciones.
Sin muchas explicaciones son invitados a dejar Samarcanda sin tener respuesta de Tamorlán a la carta del Rey Enrique III o ni siquiera despedirse. Tamorlán estaba realizando los preparativos para la hazaña más grande: una campaña contra China. Reúne un enorme ejército y grandes cantidades de suministros, y a fines del otoño de 1404 se dirige a Utrar, donde planeaba invernar. Allí moriría en enero de 1405 a causa de una enfermedad.
En el camino de regreso, reciben la noticia de la muerte de Tamerlán y al poco tiempo fueron detenidos y robados en Persia, donde sufrieron seis meses de cautiverio. En Marzo de 1406 llegaron a San Lucar de Barrameda y de allí fueron a Alcalá de Henares donde les recibió el rey. ¿Imagináis lo que fue ese viaje en el siglo XV? Lo veo una odisea incluso en nuestros días… un tipo grande.
Nuestro taraexpertiano Clavijo, falleció el 2 de Abril de 1.412, está enterrado en la Real Basílica de San Francisco el Grande, abajo de La Latina, donde muchas veces nos taramos sin piedad. Escribió todo su viaje en un interesante libro que aquí os dejo por si alguno tiene más curiosidad de lo normal:
http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12593175330140403087846/p0000001.htm#1
GLORIA ETERNA A CLAVIJO, creemos que de él viene la frase: “Clavijo! Otro Botijo!“
Escrito en Exploraciones, Tara Experta